RESUMEN:
En la ciudad de Guatemala se inició el fenómeno de las pandillas juveniles, desde hace varios años, reconociendo que su evolución ha sido bien marcada y rápida, la forma de tratarlas se estancó debido en la generalizada represión y falta de proyectos de reinserción a las vida social.
Comunidad y Policía en Centro América
Hallazgos de un Estudio Integral.
Reclutando más creyentes alrededor basados en la premisa que el mal paga cuando el mensaje es constante y repetitivo al respecto, las pandillas conocen las fracturas del sistema de seguridad, tienen dinero para pagar, razón por lo cual después de cometer un delito, pronto estarán en la calle de nuevo, y los que no la tienen simplemente esperarán su turno de salir de la “escuela criminal” a la que los han llevado. Y son los jóvenes, los que ensañan a los más jóvenes aprendiendo de las conductas adultas.
Si la criminalidad del fenómeno lo aportan los hombres y mujeres en el área, Centro Americana, pero igual sucede en otras partes del mundo, estos jóvenes integrantes de pandillas o maras son excluidos, marginados, desplazados o hijos de familias desplazados social y culturalmente, que han migrado tratando de dar un mejor futuro a sus hijos, tratando de buscar un mejor porvenir para las familias y su descendencia, haciendo con esto que seden desplazamientos migratorios violentos.
Algunos indicadores nos demuestran que las pandillas en Guatemala, El Salvador y Honduras, han desarrollado una identidad criminal más sólida, cimentando sus bases en una economía solida obtenida de los crímenes que estos realizan, aumentando su poder constantemente e involucrándose cada día más en actos ilegales como las extorciones, el secuestro, la distribución de drogas y otros. Las maras o pandillas vienen a constituirse en grupos emotivos y afectivos que complementas o sustituyen lo que las familias biológicas quienes no pueden darles a los a los jóvenes el apoyo moral y familiar que estos necesitan, permitiendo de esta manera en contar en estos grupos un sentido de pertenecía y opciones vitales y de desarrollo social.
Los riesgos de la juventud para integrarse a una pandillas son sumamente altos esto no tiene un tiempo pero si ciclos que apenas superan los veinte años de edad los cuales ya son considerados como veteranos, algunos están encarcelados, mendigos, adictos, cínicos sociales, analfabetas dificultándoles ganarse la vida. Jóvenes que rompieron sus relaciones en la sociedad y que muchas veces únicamente les queda la desgastada familia que la sociedad ya desconfía de ellas, utilizándola como último reducto de reinserción social.
Las pandillas están conformadas por clicas las cuales son locales, en cualquier grupo social, dentro de las cuales existen jóvenes con un mayor grado de influencia que ocupan posiciones de liderazgo. La posición que estos líderes llagan a ocupar es bien férrea dentro de esta organización, sin embargo es inestable debido a la rivalidad que existe entre estos grupos.
Hoy en día podemos marcar con un poco de precisión que la época donde empezaron a proliferar las pandillas en Guatemala se remonta a la finalización del conflicto armado, en donde quedo un vacío de liderazgo, tomando el poder real por individuos y organizaciones oscuras que aun hoy en día se sabe que existen. Relacionándolos con grupos plenamente identificados con estas organizaciones criminales.
Es a partir de productos como el que hoy recibimos que nos podemos detener un momento a reflexionar y sobre todo a releer nuestra realidad para actuar como verdaderos miembros de una sociedad que con nosotros ha sido mejor y que a través de ese compromiso ser agentes de cambio que aporten a la reducción, mitigación y reinserción de la población infanto-juvenil que está quedando fuera o arrinconada en la puerta de la desesperanza quedando como un compromiso para el resto de nuestras vidas.
Algunos gobiernos de la región Centro Americana, tomaron algunas estrategias desesperados para logar desarticular las pandillas. En este sentido, el quitarles un líder no parece una estrategia eficaz de control de las mismas, dada la rapidez con la que se pueden encontrar nuevos líderes.
En algunas ciudades de Norte América realizaron acciones similares a las que se están adoptando en los países de la región Centro Americana, teniendo pocos resultados notorios hasta la fecha, desarrollando en ellas estructuras rígidas y más cerradas, con un mayor nivel de identificación dentro del grupo, sociabilizando este problema con la comunidad quienes los miran como algo normal dentro de su colectividad, afianzando más este problema en la sociedad.
Los centros carcelarios, como parte de las instituciones del Estado, no tienen la capacidad ni los programas encaminados a la transformación de estos grupos, para insertarlos a la sociedad, lo único que están propiciando es el fortalecimiento y la aparición de nuevos grupos con mucho mas control hacia sus miembros, debido a que en estos centros la supervivencia proporciona una motivación adicional para prestar servidumbre al grupo.
Los países Centro Americanos deben enfocarse en emplear métodos para estudiar y tratar de comprender la integración de las pandillas a todo nivel, tanto de hombres como mujeres y adolecentes, como lo destaca Malcolm Klein, para poder obtener resultados positivos que permitan establecer el porqué de la participación de los jóvenes en estos grupos de antisociales. Debiéndose comparar este fenómeno en barios escenarios de cada uno de los países del istmo Centro Americano, empleado barios métodos de estudio, cotejando distintos sectores donde se concentra este fenómeno que afecta a la sociedad en general.
Los compromisos se deben tomar en forma conjunta en la región Centro Americana, llevando adelante programas de prevención, acompañamiento, mitigación y reinserción de este grupo los cuales son llamados, donde son vistos con los mismos ojos de la exclusión, a riesgo de caer muertos bajo la violencia y ser tildados por pandilleros o protectores de pandilleros y en algunos casos de distribuidores de drogas o que trabajan para narcotraficantes.
Los Estado a través de sus organizaciones son responsables de darle una solución a la problemática de las pandillas, las cuales deberá implementar medidas concretas a la creación de una política encaminada a la juventud que en la actualidad no existe, esta política debe estar dispuesta a dotar de recursos coherentes con la necesidad de prevenir, persiguiendo con ello alejar a los jóvenes de esas estructuras. Estas medidas deben favorecer la reducción del fenómeno con propuestas sostenidas de desarrollo integral.
Maras y Pandillas
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